Comunicar o desahogarse

Escuchar, oír

Se acercan las elecciones en Ecuador, en pocos días tendrán que elegir entre candidato A y candidato B. He leído a muchos ciudadanos defender al candidato de su preferencia. Está bien elegir la opción que consideren necesaria, defender o criticar lo que consideren, es su derecho, pero en esta entrada, les invito a revisar las formas de comunicar nuestra postura política cuando lo hacemos por redes sociales, de manera pública. Porque cuando comunicamos a través de internet, de manera escrita, el otro no puede escuchar mi tono de voz, ni ver mi postura corporal, por eso los mensajes redactados con la mejor intención, pueden llegar a ser percibidos como una ofensa.

Para esto, invoco a John Stuart Mill, economista, político y filósofo británico, liberal, quien en 1866 pidió en el Parlamento Británico que se otorgue a las mujeres el derecho al voto. Destaco esta parte de su vida porque el derecho al voto fue un tema polarizador en aquella época, generaba conflicto y propiciaba el debate. Eso, el debate, es lo que debemos rescatar, porque está bien discrepar y pensar diferente. Tener posturas u opiniones forma parte de ser criaturas con criterio propio, pero es en nuestra apertura a escuchar a quien piensa diferente donde encontramos la oportunidad de crecer y enriquecer nuestra mente. Sin que sea necesario cambiar nuestra posición inicial, es el ejercicio de escuchar con atención y argumentar sin falacias lo que nos eleva.

No, dos o más políticos gritando e insultándose frente a las cámaras, no es un debate.

John Stuart Mill, en Sobre la libertad, nos dice lo siguiente: «En general, las opiniones contrarias a las comúnmente admitidas solo pueden lograr ser escuchadas mediante una estudiada moderación de lenguaje y evitando lo más cuidadosamente posible toda ofensa inútil, sin que puedan desviarse en lo más mínimo de esta línea de conducta, sin perder terreno, en tanto que el insulto desmesurado empleado por parte de la opinión prevaleciente desvía al pueblo de profesar las opiniones contrarias y de oír a aquellos que las profesan.»

Entonces al realizar publicaciones en nuestras redes o al dialogar en nuestro día a día, tengamos claro nuestro objetivo ¿Queremos desahogarnos o queremos comunicar? En el desahogo, no importan tanto las maneras porque no nos interesa ser comprendidos, descartamos la retroalimentación, sucumbimos ante nuestra emotividad y debemos asumir respuestas (consecuencias) de la misma manera. Recomiendo abrazar esta situación solo dentro de un círculo íntimo, limitado, con personas que nos conocen e interpretan por sus experiencias compartidas previamente. Por el contrario, si nuestra finalidad es comunicar, debemos argumentar con claridad, rechazar sucesos, aportar datos, denunciar ideas y NO ATACAR PERSONAS. Una vez expuesta nuestra postura, debemos escuchar al receptor inicial o leer respuestas de nuestros seguidores. Cuando escuchamos debemos atender. No atendemos cuando al leer o escuchar al otro estamos pensando en el contraargumento.

Les invito a hacer un ejercicio de revisión, buscar sus publicaciones pasadas e identificar cuándo tuvieron la oportunidad de comunicar y cuándo se desahogaron.

¡Bonito día!

Productora audiovisual, que creció en publicidad y terminó haciendo comunicación política. Bebo café, acaricio gatos y escribo cosas.

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